Hoy te escribo, no porque lo necesito sino porque lo mereces.
El teléfono suena pero nadie tiene que saber que estoy en casa para contestar.
Esta va a ser la última vez que nunca volverás a recibir mis palabras.
Fuiste tan fugaz, tan pasajero, fuiste ilusión y engaño que de momento me cegó pero que al final, no fue suficiente para no ver a través de la oscuridad.
Fui tuya durante ese por siempre que duró tan poco pero que por un momento fue eternidad.
Ya no hay vuelta atrás, lo hecho hecho está. Quisiera decir que todos salimos inocentes de esta jugada pero lo cierto es que, todo esto es tú culpa, amor.
Ahora no me queda nada mas que recordar tu súbito aroma. Ese olor tuyo que por un momento fue el cielo, ahora tan solo es lágrimas y muerte.
El reloj siempre marcará la hora para verte, la música siempre sonará para recordarte, la luz brillará para pensarte, pero el tiempo, el tiempo siempre estará para olvidarte, y creeme, tiempo es todo lo que tengo. Es lo único que tengo.
Esta es la última vez, la última que mis dedos teclearán algo en tú nombre; Supongo que al final de cuentas, no es porque lo mereces, sino porque lo necesito.
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