Estar bajo las sábanas sin lamentos es el detalle número uno
tal parece que el sol también se ha quedado en casa
y el silencio, divino silencio, —detalle número dos—
sin ellos, sin vos, sin él, con los gatos y conmigo
Dejar cualquier puerta abierta es el tres
la del baño, la del refri, la del patio —no la de mi cuarto—
El número cuatro es caminar despacito —éste va junto con
el sonido de la ropa seca cuando le doy vuelta—
y el cinco, aaah, el cinco es dejar que el teléfono suene,
que suene y suene hasta que cese.
El bonus es que es la una de la tarde pero
pareciera que fueran las nueve de la mañana, éste café
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