Te vi dejar lo que eramos
y sin embargo
no recuerdo el momento
preciso
en el que dejamos de ser.
Aunque a fin de cuentas,
me pregunto
muy a menudo:
¿quién establece lo que es?
¿quién pone la etiqueta?
Y es que lo nuestro era tan
puro
que no había denominación
a tal situación.
Recuerdo cuando todo era nada,
nada era todo
y con una canción, sin pensar
saltar a la infinidad.
Cuando mi mundo era tu mundo
y el tuyo era mío.
Hubiera apagado mi luz
para mantener la tuya
y que brillaras
y brillaras
y brillaras.
Te vi dejar lo que eramos
hace mucho tiempo
pero cerré mis ojos a la nueva
vos
y tal vez,
a la nueva yo.
Y es que, odio la ironía
de pensar que
el cambio
es la única constante.
Pasa que, seres extraños somos
ahora
dos mentes lejanas
muy nefasto, a mi parecer.
Pero vos y yo
quedamos en la historia,
en un momento
como dos almas que se complementaron
espíritus gemelos.
Y con eso me basta.
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